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¿Cómo de seguro es el NFC, y qué puede exponer?

Una etiqueta se lee a dos centímetros, no tiene alimentación y no toma decisiones, cosa que descarta casi todo lo que la gente se imagina. Los riesgos que quedan están en otra parte: en la dirección a la que apunta la etiqueta, en sistemas que tratan un número público como si fuera un secreto, y en lo que le permite hacer a alguien una copia de una etiqueta.

Qué descarta la física

Una etiqueta no tiene batería. La alimenta el campo del lector, y ese campo es útil a lo largo de unos dos centímetros.

Así que todo escenario que empiece con alguien al otro lado de una sala, o pasando de largo entre la gente, le está pidiendo al campo algo que no puede hacer. El atacante tiene que estar lo bastante cerca como para que lo notes, y quedarse ahí mientras se completa el intercambio.

Una etiqueta tampoco tiene lógica. Responde a lo que se le pregunta y no hace nada más, lo que significa que no puede decidir, no puede iniciar nada, y no puede alcanzar nada.

Esos dos hechos eliminan casi todo lo que se escribe sobre el riesgo del NFC. Lo que no eliminan merece tomarse en serio.

Qué queda en realidad

El destino. Una etiqueta lleva una dirección, y la página de esa dirección se comporta como cualquier otra página: puede registrar la visita, poner identificadores, y anotar muchísimo más de lo que la etiqueta llevó jamás. Ahí es donde vive de verdad la cuestión de la privacidad.

Los sistemas que se fían de un número. Una etiqueta anuncia un identificador a cualquier lector que pregunte. Las instalaciones que autorizan con ese identificador están autorizando con un valor que puede obtener cualquiera que se ponga al lado de quien la lleva.

El contenido que no debería ser público. Todo lo escrito en una etiqueta lo puede leer cualquiera que le acerque un teléfono, sin pedir permiso y sin dejar rastro.

Y reescribir en vez de copiar. Una etiqueta sin bloquear en una pared la puede sobrescribir quien pase, que es un ataque más práctico que la duplicación y recibe menos atención.

La confusión que hace el daño

Bloquear una etiqueta y proteger una etiqueta no son lo mismo, y tratarlos como una sola cosa causa más pérdidas reales que ningún ataque.

Bloquear impide la alteración. No hace absolutamente nada contra la copia, porque una copia se hace leyendo, y leer es justo para lo que sirve una etiqueta.

De la misma forma, un identificador parece un secreto y no lo es. Es largo, parece aleatorio, y nadie lo publica, y nada de eso lo vuelve confidencial.

Casi todos los despliegues decepcionados vienen de una de esas dos confusiones y no de un adversario sofisticado.

Juzgar un riesgo por lo que vale

Copiar una etiqueta exige proximidad, una virgen y un motivo. Las dos primeras cosas son baratas; en la tercera es donde se derrumban casi todos los miedos.

La copia de una etiqueta que abre una página pública le da al atacante una página pública. La copia de una credencial que abre una puerta le da la puerta. La misma operación, consecuencias radicalmente distintas, y la diferencia está enteramente en lo que hay detrás de la etiqueta.

Así que la pregunta útil no es si tu etiqueta se puede copiar. Se puede. La pregunta es qué tendría alguien si lo hiciera.

Responde eso primero, y la protección que se deriva será proporcionada en vez de refleja.

Todas las guías de esta sección

Qué se puede copiar

Autenticación y firmas

Seguridad del pago

Privacidad y seguimiento

Mitos y creencias habituales

Preguntas frecuentes

¿Puede alguien leer mi etiqueta desde el otro lado de una sala?

No. La alimenta el campo del lector, útil a lo largo de unos dos centímetros. La distancia es lo único que el NFC descarta de verdad.

¿Bloquear una etiqueta impide que la copien?

No. Bloquear impide la alteración y no tiene ningún efecto sobre la duplicación, porque copiar se hace leyendo.

¿Dónde está la verdadera cuestión de la privacidad?

En la dirección a la que apunta la etiqueta. La página que hay detrás puede registrar muchísimo más de lo que la etiqueta llevó jamás.

¿Es un secreto el identificador de una etiqueta?

No. Se anuncia a cualquier lector que pregunte, antes de intercambiar nada más. Es un nombre, no una contraseña.