¿Es seguro acercar el teléfono a una etiqueta en público?
En general sí, porque lo peor que puede hacer una etiqueta por sí sola es ofrecerte una dirección. La costumbre que elimina la duda que queda lleva un segundo: lee la etiqueta con una herramienta que enseñe el contenido en vez de actuar sobre él, y decide después si sigues lo que ves.
Lo peor que puede hacer
Ofrecerle a tu teléfono una dirección. Un iPhone la presenta como una notificación que pregunta si abrirla, Android hace lo mismo a partir de Android 17, y las versiones anteriores de Android la abren directamente.
No puede leer nada del teléfono, no puede ejecutar nada, y no puede actuar cuando te alejes. Esos límites se tratan uno a uno en otras páginas de esta sección.
Así que la exposición es un enlace que no elegiste, presentado por un objeto en vez de por un mensaje, y la cautela adecuada es la que aplicarías a cualquier enlace.
La costumbre
Leer en vez de actuar. Una aplicación que enseñe lo que lleva una etiqueta convierte un aviso automático en una inspección, y no lleva más tiempo que acercar el teléfono normalmente.
Es el caso de NFC Tools. En iOS necesita un iPhone 7 o posterior con iOS 15.6 como mínimo, y la aplicación debe abrirse manualmente. La lectura en segundo plano está disponible a partir del iPhone XS y XR.
Mira la dirección entera, sobre todo el dominio, porque un dominio verosímil es toda la técnica que hay detrás de casi cualquier enlace engañoso.
Y después decide. Casi siempre la respuesta es que es la cartela de un museo o un cartel y sigues adelante.
Qué merece sospecha
Una etiqueta que no corresponde al sitio donde está: una pegatina añadida a un parquímetro, a un terminal de pago, o a una infraestructura pública que no llevaba etiqueta cuando se instaló.
Una etiqueta pegada sobre otra etiqueta o sobre algo impreso, que es la firma física del único ataque que ocurre de verdad.
Un destino que te pide instalar algo, identificarte o pagar, que es adonde va toda secuencia dañina y es el punto donde parar.
Y una página que no dice quién la publica, cosa que en un despliegue legítimo es un fallo y en uno hostil es el objetivo.
Mantenerlo en proporción
Las etiquetas de los sitios públicos son en su inmensa mayoría cartelas de museo, información de transporte, carteles y envases de producto. La proporción de etiquetas hostiles es muy baja.
Además son, en casi todas partes, menos frecuentes que los códigos impresos, que tienen el mismo problema idéntico y no despiertan ninguna ansiedad.
La respuesta proporcionada es una costumbre y no la evitación: inspeccionar, juzgar, seguir. Negarse a acercar el teléfono a nada te cuesta la tecnología y te gana muy poco.
Y si ya lo acercaste y ahora te arrepientes, la siguiente página de esta sección explica qué importa de verdad y qué no.
Preguntas frecuentes
¿Es arriesgado acercar el teléfono a un cartel?
Rara vez. Lo peor que puede hacer es ofrecer una dirección, y la costumbre de leer antes de actuar elimina la duda.
¿Cómo inspecciono una etiqueta antes?
Con una aplicación que enseñe el contenido en vez de seguirlo. Eso convierte un aviso en una inspección.
¿Cuál es la señal de alarma?
Una etiqueta que no corresponde al sitio donde está, o una pegada sobre otra etiqueta o sobre algo impreso.
¿Son las etiquetas más peligrosas que los códigos impresos?
No. Presentan el mismo problema, y los códigos impresos son más frecuentes y despiertan menos cautela.