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Idioma: ES

¿Puede una etiqueta NFC seguirte?

La etiqueta en sí no puede. No tiene fuente de alimentación, ni memoria de quién la leyó, ni forma de contarle nada a nadie. Lo que sí puede seguirte es la dirección a la que manda a tu teléfono, que ve una visita igual que cualquier página web, y ahí es donde vive de verdad la cuestión.

El objeto no puede

Una etiqueta no tiene batería, así que no hace absolutamente nada salvo que haya un lector pegado a ella. No tiene reloj, así que no puede saber cuándo pasó nada.

No tiene memoria en la que pueda escribir durante una lectura corriente, así que no puede acumular una lista de los teléfonos que han pasado. Y no tiene conexión con nada, así que aunque supiera algo no podría comunicarlo.

Cada una de esas cosas es una propiedad del silicio y no una política que pudiera cambiar. Una etiqueta pasiva es el objeto equivocado sobre el que construir vigilancia, y eso no va a mejorar.

El destino sí

Casi toda etiqueta lleva una dirección. Acercarle el teléfono la abre, y lo que hay al otro extremo es un servidor web corriente con capacidades corrientes.

Ve la visita, la dirección de red desde la que llegó, el navegador, y lo que decida poner o medir. Nada de eso es propio del NFC y todo ello es exactamente lo que hace visitar cualquier página.

Lo que se añade es que un despliegue bien hecho le da a cada etiqueta su propia dirección, así que la visita dice qué objeto físico se tocó. Una visita de página se convierte en una visita a un sitio.

Esa es la respuesta honesta a la pregunta, y señala a quien opera el destino y no a la etiqueta.

Qué construye una serie de toques

Un toque es un momento. Muchos toques del mismo despliegue, desde el mismo teléfono, son un patrón, y un patrón es donde las cuestiones de privacidad se vuelven reales.

Que esos toques se puedan enlazar entre sí depende enteramente del destino: de si pone algo que persiste, de si te pide identificarte, de si las direcciones son distintas.

Un despliegue que quiera enlazarlos puede. Un despliegue que no quiera puede organizarse para no hacerlo, y la elección la toma quien lo opera en vez de imponerla la tecnología.

Por eso la pregunta útil sobre cualquier despliegue de etiquetas no es qué hace la etiqueta. Es quién gestiona la página y qué guarda.

Qué controlas tú

Si acercar el teléfono o no, que es todo, porque no pasa nada hasta que llevas el teléfono al objeto a propósito.

Qué hacer una vez abierta la página, que es el mismo juicio que aplicarías a cualquier enlace.

Leer una etiqueta en vez de actuar sobre ella, con una aplicación que te enseñe el contenido en vez de seguirlo, cosa que merece la pena con cualquier etiqueta desconocida en un sitio público.

Es el caso de NFC Tools. En iOS necesita un iPhone 7 o posterior con iOS 15.6 como mínimo, y la aplicación debe abrirse manualmente. La lectura en segundo plano está disponible a partir del iPhone XS y XR.

Preguntas frecuentes

¿Puede una etiqueta registrar quién la leyó?

No. Una etiqueta corriente no tiene alimentación propia, ni reloj, ni forma de escribir un registro durante una lectura.

¿Cómo se podría usar entonces una etiqueta para seguir a alguien?

A través de la dirección que abre. El sitio del otro extremo ve la visita y puede saber qué etiqueta la mandó.

¿Eso hace a las etiquetas peores que los códigos QR?

No. Lo mismo vale para un código impreso, y por lo mismo. El destino es donde ocurre la recogida.

¿Cómo compruebo una etiqueta sin actuar sobre ella?

Léela con una aplicación que enseñe el contenido en vez de seguirlo. Esa es la forma segura de inspeccionar una etiqueta desconocida.