¿Por qué unos billetes del móvil se acercan y otros enseñan un código de barras?
Porque son objetos distintos. Un código de barras es una imagen, que cualquiera que emita puede producir y cualquier escáner puede leer. Un toque necesita una credencial aprovisionada en el chip del aparato, lo que exige un acuerdo con la plataforma, material que lo admita y lectores en la barrera.
Dos objetos distintos
La cartera de Apple los distingue en su propio vocabulario: un pase corriente lleva contenido que el móvil muestra, y un pase con elemento seguro es un pase cuya credencial guarda el aparato en su chip de pago certificado. Solo el segundo responde a un lector.
Un pase con código de barras es, en el fondo, una imagen con reglas sobre cuándo enseñarla. Una credencial que se acerca es material aprovisionado, más cerca de una tarjeta que se emite que de un fichero que se descarga.
Esa diferencia, y no el gusto del operador, es la que decide cuál de los dos acaba teniendo quien viaja.
Quién puede emitir cuál
Cualquiera puede emitir un código de barras. No necesita ninguna relación con la plataforma, ninguna certificación de seguridad y ningún material en el móvil más allá de una pantalla.
Emitir algo que se acerca necesita que la plataforma permita aprovisionar en el aparato, un acuerdo con la cartera, y lectores que hablen la aplicación correcta. Por eso los operadores pequeños y los eventos de una sola vez usan códigos de barras y los sistemas de transporte grandes usan toques.
Es también la razón de que un billete comprado en un navegador dos minutos antes de subir sea casi siempre un código de barras: aprovisionar es un proceso, y una imagen es inmediata.
Cómo es cada uno en la práctica
Un código de barras necesita una pantalla despierta, con brillo suficiente y limpia, sujeta quieta ante una cámara o un escáner. Falla a pleno sol, con la pantalla rota y en un ángulo incómodo, y funciona en una hoja impresa cuando el móvil se apaga.
Un toque no necesita nada visible. Funciona con la pantalla apagada donde la plataforma lo permite, bajo la lluvia, y en un segundo, que es lo que expone en general la página de la comparación.
El material de la barrera también difiere: un escáner es una cámara y una validadora es una radio, y un operador que tiene uno no tiene automáticamente el otro.
Cuál elige un operador
Lo decide la cadencia. Una barrera que tiene que dar paso a una multitud quiere un toque, porque una cámara y un móvil sujeto añaden segundos por persona, que es lo que cuantifica para otro escenario la página de la cadencia y que vale aquí igual.
El alcance lo decide al revés. Un código de barras funciona en todos los móviles, en papel, por correo y en una captura de pantalla, y no necesita ningún acuerdo con nadie.
Casi todos los sistemas acaban con los dos: toques en las barreras que son suyas y códigos de barras para todo lo que se vende fuera de ellas. Eso no es indecisión, son los dos objetos haciendo cada uno lo que se le da bien.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no puedo añadir mi billete a la cartera como toque?
Porque una credencial que se acerca hay que aprovisionarla en el aparato, lo que exige un acuerdo entre quien la emite y la plataforma. Un código de barras no exige ninguno.
¿Es más seguro un billete al acercar que un código de barras?
Un código de barras se puede fotografiar y reenviar, y una credencial aprovisionada no. Importa más qué comprueba el sistema en la barrera.
¿Funciona un código de barras con la pantalla muerta?
No, y esa es su debilidad práctica. Una copia impresa es el recurso, que es una cosa que un billete al acercar no puede ofrecer.
¿Por qué difieren los billetes del mismo operador?
Casi siempre porque se vendieron por canales distintos. Aprovisionar lleva tiempo y una imagen es inmediata.