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¿Es el NFC una onda de radio o un campo magnético?

El NFC usa un campo magnético, no una onda de radio que se propaga. El lector y la etiqueta están tan cerca que quedan acoplados como dos devanados de un transformador e intercambian energía en lugar de radiarla. Eso es exactamente lo que significa la expresión campo cercano, y hay que tomarla al pie de la letra, no como un rodeo para decir corto alcance.

La diferencia entre acoplar y radiar

Cerca de una antena, la energía va y viene entre la antena y el espacio que la rodea sin salir de él. Más lejos, parte de esa energía se desprende y se propaga como una onda que sigue su camino, la reciba alguien o no.

El NFC vive por entero en la primera zona. El lector no emite con la esperanza de que algo escuche. Sostiene un campo, y una etiqueta colocada dentro de ese campo bebe de él. Si retiras la etiqueta, la energía se queda en el lector.

Dónde está el límite

A 13,56 MHz la longitud de onda es de unos 22 metros. El campo cercano llega aproximadamente hasta la longitud de onda dividida por dos pi, es decir, hasta unos 3,5 metros.

Un acercamiento ocurre a dos centímetros. Eso no está cerca del límite, está más de cien veces dentro de él. Nada en un intercambio NFC se aproxima siquiera a un comportamiento radiante.

Por qué el nombre es preciso

Comunicación de campo cercano es uno de esos raros nombres técnicos que dicen exactamente lo que la cosa hace. No es una abreviatura comercial de corto alcance. Nombra la zona física en la que ocurre el intercambio, y todo lo característico del NFC se deriva de trabajar ahí: el alcance minúsculo, la capacidad de alimentar un objeto pasivo, y la inmunidad a ser leído desde el otro lado de una habitación.

Por qué el apantallado se comporta de forma rara

Bloquear una onda que se propaga y bloquear un campo magnético son tareas distintas, y por eso la experiencia con el wifi despista aquí.

Una lámina conductora fina no se limita a absorber el campo: en ella nacen corrientes en bucle que se le oponen y desafinan la antena de la etiqueta. El resultado suele ser un fallo completo en vez de una lectura debilitada, y ocurre a una distancia a la que una onda apenas se atenuaría.

A la inversa, materiales que estorbarían a una señal de frecuencia más alta a menudo no cambian nada. La madera, el plástico, el vidrio y el cuero son prácticamente invisibles para un campo magnético a 13,56 MHz.

Qué se deriva de ahí

Nadie puede leer tu etiqueta desde el otro lado de la habitación, y no hay forma de construir un lector lo bastante potente para cambiarlo, porque el límite es geométrico y no una cuestión de potencia emitida.

Envolver una tarjeta en papel de aluminio es un consejo extendido, y funciona, pero por una razón que casi todo el mundo enuncia mal: el aluminio no es una barrera que el campo no atraviesa, es un conductor que estropea el acoplamiento. Eso significa además que una envoltura incompleta puede comportarse de forma imprevisible en lugar de sencillamente funcionar peor.

Preguntas frecuentes

¿Emite radiación el NFC?

Genera un campo magnético oscilante, no ionizante, a potencias muy por debajo de una llamada de móvil. Si eso plantea o no una cuestión de salud es un tema aparte, con su propia literatura, y está en la sección de seguridad y privacidad, no aquí.

¿Puede captarse el NFC con un receptor de radio?

A distancias normales, no de forma útil. No hay ninguna señal que se propague y se pueda recibir, solo un campo local. Escuchar un intercambio exige equipo especializado a muy corta distancia, que es una amenaza distinta de la interceptación pasiva que la mayoría imagina.

¿Por qué funciona una funda antiRFID si no hay ninguna onda que bloquear?

Porque una capa conductora perturba el acoplamiento en vez de absorber una onda. La tarjeta y el lector ya no pueden intercambiar energía de forma eficaz, así que la lectura fracasa. El nombre describe el resultado, no el mecanismo.

¿Atraviesa el campo el cuerpo humano?

En parte, pero el tejido es lo bastante conductor como para absorber energía y desafinar una antena. Por eso una etiqueta aplastada entre el teléfono y la mano se lee a menudo peor que otra sobre la mesa. Es una de las razones por las que una tarjeta en el bolsillo trasero se comporta distinto que esa misma tarjeta sobre el escritorio.