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¿Cómo se equipa un cartel impreso con una etiqueta?

El papel nunca es el problema, porque la tinta y el papel son transparentes al campo. Lo que decide el resultado es la pared que hay detrás del cartel, la altura a la que cuelga, y si algo en el cartel le dice a quien pasa que hay una etiqueta.

Qué hay detrás del cartel

Una etiqueta en el dorso de un cartel es una etiqueta sobre aquello en lo que el cartel esté montado.

Un panel con dorso de aluminio, un marco metálico, el interior de un ascensor, una vitrina: todos ellos sitios habituales para un cartel y todos conductores.

El mismo cartel funciona en una pared de yeso y falla en el panel de al lado, lo que produce la impresión de que las etiquetas son poco fiables en vez de un problema de montaje.

Cuando el montaje es metálico, una etiqueta para metal aplicada en la cara del cartel es la respuesta práctica, asumiendo que se ve.

Altura y alcance

Los carteles se cuelgan para leerse, o sea a la altura de los ojos o por encima. Las etiquetas se usan a la altura de la mano.

Una etiqueta en la parte alta de un cartel es una etiqueta que la mayoría no alcanza con comodidad, y que nadie alcanzará con una cola detrás.

Ponla abajo, más o menos donde cae la mano de forma natural, y deja que el cartel haga el anuncio más arriba.

Comprueba el alcance pensando en la persona más baja que vaya a usarla y no en quien la instala, que casi siempre está subido a algo.

Nada la anuncia

Una etiqueta detrás del papel es completamente invisible. Un cartel con un chip y sin ninguna marca es un cartel que nadie toca.

Imprime una diana en la posición de la etiqueta, con unas pocas palabras que digan qué pasa y qué obtiene la persona.

Usa la palabra acercar en vez de escanear, porque escanear manda a la gente a buscar una cámara y un código.

E incluye una dirección impresa, que sirve a cualquiera cuyo teléfono no vaya a leer nada y cuesta una línea de texto.

Los carteles son temporales

Un cartel se sustituye al final de una campaña, y la etiqueta se va a la basura con él.

Así que la etiqueta es un coste por campaña y no un activo instalado, lo que cambia bastante las cuentas frente a un código impreso.

Cuando el emplazamiento es permanente y lo que cambia es el arte, una etiqueta montada en el marco y no en el cartel sobrevive al cambio y se puede redirigir.

Ese arreglo suele ser mejor: una etiqueta duradera por emplazamiento, una dirección estable, y un arte nuevo que apunta al mismo sitio.

Preguntas frecuentes

¿La tinta de impresión bloquea la etiqueta?

Las tintas normales no. Las tintas metálicas y los estampados con lámina pueden hacerlo, así que un diseño que las use sobre la etiqueta merece una prueba con una muestra.

¿Dónde debe ir la etiqueta en el cartel?

A la altura de la mano y no en la parte alta, con una diana impresa que la marque. Una etiqueta que la gente no alcanza es una etiqueta que nadie usa.

¿Puedo poner la etiqueta detrás del papel?

Sí, si lo que hay detrás no es metálico. Sobre un marco metálico o un panel con dorso de aluminio, una etiqueta para metal en la cara es la respuesta práctica.

¿Hay que cambiar la etiqueta con el cartel?

No si el emplazamiento es permanente. Una etiqueta en el marco con una dirección estable sobrevive a cada cambio de arte y cuesta menos a la larga.