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NFC, RFID y Bluetooth: ¿en qué se diferencian?

NFC, RFID y Bluetooth son tres respuestas distintas a la misma tarea, mover datos sin cable. El NFC trabaja a unos pocos centímetros y alimenta la etiqueta que lee. La RFID abarca una familia de frecuencias, algunas de las cuales leen a varios metros. El Bluetooth necesita alimentación y una conexión en los dos extremos.

¿Es el NFC una clase de RFID?

Sí, y aquí empieza la mayor parte de la confusión. La RFID no es una tecnología única, sino una familia repartida en tres bandas de frecuencia que se comportan de forma completamente distinta. Los sistemas de baja frecuencia trabajan en torno a 125 a 134 kHz. Los de alta frecuencia trabajan a 13,56 MHz. Los de ultra alta frecuencia trabajan en la banda de 860 a 960 MHz, con la atribución exacta según el país. GS1 mantiene las normas que usan la mayoría de las instalaciones UHF.

El NFC se sitúa en la rama de 13,56 MHz. Añade dos cosas que le faltan al resto del mundo RFID. La primera es NDEF, un formato de datos que cualquier dispositivo conforme puede leer, de modo que una etiqueta escrita por un teléfono la entiende otro. La segunda es la simetría: un dispositivo NFC puede actuar como lector o presentarse él mismo como etiqueta, que es lo que hace posible el pago sin contacto con el teléfono.

Todo dispositivo NFC es, pues, un dispositivo RFID. A la inversa no vale, y la distancia es grande. Un almacén que registra palés a cuatro metros y un teléfono que lee una pegatina a dos centímetros hacen los dos RFID, y por lo demás no comparten casi nada.

El Bluetooth no tiene nada que ver con eso. Trabaja a 2,4 GHz, en la misma banda que el wifi y los microondas, y es un protocolo de red, no un procedimiento de identificación. El Bluetooth SIG publica sus especificaciones.

Las tres, una al lado de la otra

La tabla compara el NFC con las dos tecnologías con las que más se le confunde. La columna de RFID describe la RFID UHF, porque es la variante de la que se habla cuando alguien llama RFID a un sistema en lugar de NFC.

NFC, RFID UHF y Bluetooth, comparados según los criterios que deciden una instalación
Criterio NFC RFID UHF Bluetooth
Frecuencia 13,56 MHz 860 a 960 MHz, atribución según el país 2,4 GHz
Distancia de trabajo Centímetros Metros Decenas de metros, muy variable
Alimentación en el otro extremo Ninguna, la etiqueta toma energía del lector Ninguna en las etiquetas pasivas, batería en las activas Batería necesaria en los dos lados
Puesta en marcha antes del intercambio Ninguna, la proximidad es el disparador Ninguna, el lector interroga de forma continua Emparejamiento o un proceso de conexión
Contenido transmitido Una dirección, una credencial, una ficha de contacto Un identificador y una cantidad pequeña de datos Audio, archivos, flujos continuos
Leer muchos a la vez En la práctica, uno tras otro Centenares por segundo, que es su razón de ser Varias conexiones simultáneas
Funciona con un teléfono corriente Sí No, necesita un lector dedicado Sí
Coste del objeto pasivo Céntimos Céntimos No aplica, no existe una forma pasiva

Por qué el alcance es lo que decide

Todas las demás diferencias se derivan de esta. Lee los alcances como órdenes de magnitud y no como promesas, porque la cifra real depende del tamaño de la antena, de la potencia emitida y de lo que haya entre los dos aparatos.

Distancia de trabajo de NFC, RFID y Bluetooth en escala logarítmica Una escala logarítmica de distancia de un centímetro a cien metros. El NFC ocupa solo la primera década, de aproximadamente uno a diez centímetros. La RFID de alta frecuencia alcanza alrededor de un metro con una antena grande. La RFID de ultra alta frecuencia va de menos de un metro a unos diez metros. El Bluetooth arranca en torno a un metro y llega hasta decenas de metros. Las bandas se solapan, pero sus centros de gravedad están separados por órdenes de magnitud. 1 cm 10 cm 1 m 10 m 100 m Distancia de trabajo, escala logarítmica NFC RFID HF RFID UHF Bluetooth Más allá de esta línea, ningún teléfono puede ser el lector
Las tres tecnologías ocupan décadas de distancia distintas. El NFC nunca sale de la primera, y justamente por eso un teléfono puede ser el lector: la antena que lleva encima es pequeña, y una antena pequeña solo acopla en un trecho corto. Todo lo que queda a la derecha de la línea discontinua exige hardware dedicado o una batería, o las dos cosas.

El alcance corto suele presentarse como una debilidad del NFC. En control de acceso y en pago es la propiedad que más importa. Una credencial que solo actúa cuando la acercas al lector no puede dispararse desde la cola que tienes detrás, y una tarjeta que se leyera a cuatro metros sería un riesgo y no una comodidad.

Qué tecnología necesita batería

Una etiqueta NFC no tiene fuente de alimentación. Toma lo que necesita del campo que genera el lector, y por eso una pegatina cuesta unos céntimos, aguanta años en un cajón y no hay que mantenerla nunca. Una etiqueta RFID UHF pasiva funciona igual en otra frecuencia.

El Bluetooth no tiene forma pasiva. Los dos lados emiten, así que los dos lados necesitan alimentación. Una baliza Bluetooth es un pequeño transmisor con pila, y la pila es la parte que acaba decidiendo el coste de la instalación: cambiar mil pilas de botón repartidas por un edificio es una operación, no un detalle.

Esa única diferencia decide la mayoría de los proyectos antes de que se examine ningún otro criterio. Si el objeto leído es una tarjeta, una etiqueta, un cartel o un producto, no puede llevar batería, y el Bluetooth queda descartado.

Dónde suele descarrilar la comparación

Comparar NFC y RFID como si fueran dos opciones que compiten es el error más frecuente, y lleva a malas decisiones. La pregunta de verdad es qué banda de frecuencia corresponde a la distancia que necesitas. Aclarado eso, si el resultado se llama NFC o RFID se deduce solo.

Cómo elegir entre ellas

La decisión suele caer sobre una única restricción, y merece la pena encontrarla antes de comparar ninguna otra cosa.

Si el objeto leído no puede llevar batería, el Bluetooth queda fuera. Si el lector tiene que ser un teléfono corriente, la RFID UHF queda fuera, porque ningún teléfono lleva hardware para esa banda. Esas dos preguntas por sí solas resuelven la mayoría de los proyectos.

La duda real queda entre NFC y RFID UHF en el inventario. El NFC es más barato de entrada, porque el lector es un teléfono que la gente ya tiene, y basta para identificar equipos que se registran de uno en uno y de forma deliberada. Se convierte en la elección equivocada en el momento en que alguien tiene que registrar un palé entero: leer cien objetos uno a uno no es una versión más lenta de leerlos todos a la vez, es otra tarea. Si tu flujo de trabajo consiste en contar cosas por lotes, compra hardware UHF y deja de intentar que el NFC encaje.

El Bluetooth gana en cuanto el intercambio debe prolongarse en el tiempo o en la distancia: transmitir audio, seguir un objeto en movimiento por un edificio, hablar con un aparato que nadie llega a tocar.

Preguntas frecuentes

¿Es el NFC simplemente RFID de corto alcance?

Casi, pero la frase se calla lo decisivo. El NFC se construye sobre la rama de 13,56 MHz de la RFID y añade encima una capa que le falta al resto del mundo RFID: un formato de datos que entiende cualquier dispositivo conforme, y la capacidad de un aparato de actuar como lector o como etiqueta. Un sistema RFID UHF lee un identificador. Un dispositivo NFC lee contenido estructurado y además puede escribirlo.

¿Puede un teléfono leer una etiqueta RFID UHF?

No. Los teléfonos llevan una antena para 13,56 MHz y no llevan hardware para la banda de 860 a 960 MHz que usa la RFID UHF. No es un límite de software, y ninguna aplicación puede sortearlo. Leer etiquetas UHF exige un lector dedicado, sea de mano o un accesorio acoplado al teléfono.

¿Por qué el Bluetooth necesita emparejamiento y el NFC no?

Como el Bluetooth tiene que funcionar de un extremo a otro de una habitación, no puede dar por supuesto que el aparato del otro lado sea el que se busca. El emparejamiento establece eso. El NFC resuelve el mismo problema por la vía física: a unos pocos centímetros, acercar el teléfono a la etiqueta ya es la selección, así que no hace falta negociar nada.

¿Qué se usa para una tarjeta de visita?

NFC, sin dudarlo. Una tarjeta no tiene sitio para una batería, lo que descarta el Bluetooth. Tiene que leerla un teléfono corriente, lo que descarta la RFID UHF. Y el gesto deliberado de juntar dos objetos es además exactamente la interacción que se quiere al pasar unos datos de contacto.