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Idioma: ES

¿El soporte del pasaporte tiene que ir en el producto mismo?

No siempre: el artículo 10 permite el soporte en el producto, en su embalaje o en la documentación que lo acompaña, según especifique el acto aplicable. El reglamento razona que el producto mismo mantiene los datos alcanzables durante toda su vida, que es lo que un embalaje no puede hacer.

Tres sitios permitidos

El artículo 10 del reglamento (UE) 2024/1781 exige que el soporte de datos esté físicamente presente en el producto, en su embalaje o en la documentación que acompaña al producto, según se especifique en el acto delegado aplicable. El acto elige, y especifica además la disposición en que se presenta el soporte y su colocación, que el artículo 9 enumera entre las cosas que fija.

Así que en abstracto hay tres sitios posibles, y para un grupo dado se nombra uno. Diseñar antes de leer el acto es la manera de que un cambio de utillaje llegue tarde.

Por qué el producto mismo

El reglamento explica su preferencia en sus considerandos: el soporte de datos debería ir en el producto mismo para garantizar que los datos sigan accesibles durante toda su vida. El embalaje se tira al primer uso, y la documentación se pierde mucho antes de que un producto llegue a quien lo repara o a quien lo recicla.

Leído junto al requisito de disponibilidad, que cubre la página de la duración, la lógica es coherente: un pasaporte que tiene que sobrevivir a la empresa no puede depender de una caja que no sobrevive a nada.

Lo que cuesta en un objeto real

Un soporte en el producto es una restricción de diseño. Un símbolo impreso necesita una superficie plana, duradera y visible; una etiqueta necesita una posición donde el metal no cortocircuite la antena y el montaje no la aplaste, cosa que la página del metal explica desde el lado del fallo y que el resto de esta sección recorre producto a producto.

Es además una restricción sobre el proceso. Una etiqueta colocada después de pintar, moldear o curar sobrevive de otra manera que una colocada antes, y el momento de la colocación suele decidirlo la línea y no quien diseña.

Decidir en el orden correcto

Lee primero el acto, luego el objeto, y luego la línea. El acto dice dónde puede ir el soporte; el objeto dice dónde puede vivir una etiqueta; la línea dice cuándo se puede colocar y qué va a soportar.

Un prototipo resuelve las dos últimas, con la etiqueta dentro de la carcasa acabada y no sobre una mesa, y merece la pena hacerlo antes del utillaje y no después de fabricar un primer lote.

Preguntas frecuentes

¿Puede ir el soporte en el embalaje?

Donde lo permita el acto. El reglamento permite el producto, su embalaje o la documentación que lo acompaña, y el acto elige para el grupo.

¿Por qué prefiere el texto el producto?

Porque los datos tienen que seguir accesibles durante la vida del producto, y el embalaje y la documentación se tiran mucho antes de eso.

¿Dice el acto exactamente dónde en el producto?

Especifica la disposición en que se presenta el soporte y su colocación, así que el detalle viene del acto y no de la costumbre.

¿Cuándo hay que colocar la etiqueta en la línea?

Lo bastante pronto para sobrevivir al proceso y lo bastante tarde para sobrevivir al manejo. Un prototipo lo responde mejor que un plano.